A medida que el aire se enfría y empieza el cambio de estación, podrías notar que tu perro parece un poco más rígido al levantarse de su cama o más reacio a salir a su paseo habitual. Si tu perro tiene artrosis, el invierno puede ser particularmente problemático, provocando una mayor rigidez e incomodidad que pueden resultar frustrantes tanto para ti como para tu amigo peludo. Controlar el clima no está en nuestras manos, pero sí podemos hacer mucho para ayudar a nuestros perros a sentirse bien y a mantener su movilidad durante los meses más fríos.
¿Por qué el frío afecta la artrosis de tu perro?
Al igual que nosotros, los perros con artrosis a menudo sienten más rigidez y malestar en las articulaciones durante los meses más fríos. Cuando las temperaturas bajan, el flujo sanguíneo a las articulaciones puede disminuir, aumentando la rigidez y el dolor. La humedad también puede afectar la presión atmosférica, lo que puede aumentar la sensación de dolor articular.
Además, durante los meses de invierno, los perros (y también sus tutores) tienden a ser menos activos, lo que puede llevar a un aumento de la rigidez en las articulaciones con artrosis. El movimiento regular y suave ayuda a mantener el movimiento de las articulaciones, incluso cuando el clima frío nos tienta a bajar el ritmo. Nuestros perros a menudo reflejan nuestras rutinas, por lo que un estilo de vida más sedentario para nosotros puede significar mayor rigidez e incomodidad para ellos también.
Durante los meses de invierno, los perros (y también sus tutores) tienden a ser menos activos. Si tu compañero de paseos, que normalmente está tan ansioso por salir, de repente parece dudar en hacerlo, especialmente en días fríos y húmedos, esto podría indicar un aumento del malestar articular.
Detectar los signos: cuando el invierno empeora la artrosis
Tú eres quien mejor conoce a tu perro, así que eres la persona más indicada para darte cuenta de cuándo el frío está afectando su bienestar. Durante los meses de invierno, presta atención a:
Aumento de la rigidez matutina: a tu perro puede costarle más empezar a moverse después de dormir, pareciendo particularmente rígido al levantarse. Este periodo de «calentamiento» podría ser más notorio en las mañanas frías.
Reticencia a salir: si tu compañero de paseos, que normalmente está tan ansioso por salir, de repente parece dudar en hacerlo, especialmente en días fríos y húmedos, esto podría indicar un aumento del malestar articular.
Cambios en el movimiento: caminar más despacio, moverse con más cuidado en las escaleras o tener dificultad para subirse a los muebles, todo puede indicar que el frío está afectando a sus articulaciones.
Mal humor o apatía general: los perros con malestar pueden volverse menos sociables o parecer un poco «raros», igual que nos pasa a nosotros cuando no nos encontramos del todo bien.
Si notas que alguno de estos síntomas empeora, o si parece que tu perro lo está pasando peor de lo habitual, siempre vale la pena hablar con tu veterinario. Él podrá evaluar si algún ajuste en el control del dolor podría ayudarle a a pasar los meses de invierno con mayor bienestar.
Crear un ambiente más cálido y cómodo
Pequeños cambios en tu hogar pueden marcar una gran diferencia en el bienestar de tu perro durante los meses más fríos.
Mejoras en la cama: tu perro merece un lugar cálido y cómodo para descansar, especialmente a medida que bajan las temperaturas. Puedes probar la firmeza de su cama presionándola con la mano; si se aplasta por completo, no ofrecerá suficiente apoyo para las articulaciones. Considera añadir mantas extra o incluso una cama térmica para perros para esas noches particularmente frías.
Seguridad en el suelo: los suelos fríos y resbaladizos pueden ser un desafío para los perros con articulaciones rígidas. Las alfombras o tapetes antideslizantes en zonas clave, como cerca de su cama o comedero, pueden ayudar a prevenir resbalones y dar a tu perro más confianza al moverse.
Calentamientos suaves: al igual que nosotros solemos calentar antes de hacer ejercicio, tu perro también puede beneficiarse de una rutina de calentamiento suave. Unos minutos de movimiento suave por la casa o el jardín antes de salir a pasear pueden ayudar a que esas articulaciones se muevan con más comodidad.
Adaptando las rutinas de ejercicio para el invierno
El ejercicio sigue siendo importante para los perros con artrosis, pero el invierno requiere algunos cuidados adicionales para asegurar su bienestar y buena movilidad.
Paseos más cortos y frecuentes: en lugar de hacer paseos largos, considera dividir el ejercicio en paseos más pequeños y manejables. Esto permite que tu perro se mantenga activo sin sobrecargar las articulaciones rígidas, y ambos podéis regresar a casa para entrar en calor entre paseos.
El momento importa: si es posible, intenta salir a pasear durante la parte más cálida del día. El sol de la tarde, incluso en invierno, es un pequeño cambio que puede marcar una gran diferencia en cómo se siente tu perro.
Elige bien la superficie: busca superficies menos duras siempre que sea posible. Los caminos de hierba o tierra suelen ser más suaves para las articulaciones que los pavimentos duros, y evitar superficies heladas o resbaladizas ayuda a prevenir caídas que podrían empeorar los problemas articulares. En cada paso debe sentirse seguro y con apoyo.
Alternativas en interiores: en días particularmente fríos, las actividades de interior como el juego suave, los juegos de buscar premios, los juegos de olfato o incluso simplemente moverse por la casa pueden ayudar a mantener las articulaciones de tu perro móviles sin exponerlo al frío.
Durante este invierno, considera llevar un registro de lo que funcionó bien y lo que no. ¿Ha funcionado aplicar ciertos cambios en su cama? ¿Hubo momentos particulares del día en que tu perro parecía más cómodo?
Medicación y control del peso en invierno
En invierno conviene no relajarse en el cuidado de la artrosis de tu perro. De hecho, es cuando tu atención es más importante.
Mantente fiel a la medicación prescrita: si tu perro ya está tomando medicación para su artrosis, es fundamental mantener la dosis de manera constante durante los meses de invierno. La constancia es clave para un control efectivo, y cualquier cambio debería hacerse consultando con tu veterinario. Si tu perro no toma medicación, pero parece estar luchando con la rigidez invernal, este es el momento perfecto para visitar a tu veterinario y discutir las diferentes opciones de tratamiento que podrían ayudar a mantener su bienestar durante los meses más fríos.
Vigila el aumento de peso en invierno: la actividad reducida durante el invierno puede resultar en un aumento de peso, lo que provoca una presión adicional sobre las articulaciones afectadas. Echa un ojo a la condición corporal de tu perro y considera modificar sus porciones de comida o seleccionar premios de menor carga calórica si está haciendo menos ejercicio de lo habitual. No se trata de restricción, se trata de proteger su bienestar y movilidad.
Revisiones regulares con tu veterinario: el invierno puede ser un buen momento para programar una revisión veterinaria para evaluar el estado de la artrosis de tu perro, y si algún ajuste en su plan de tratamiento podría ayudarlo durante los meses más fríos.
Mirando hacia el futuro: prepararse para el próximo invierno
Durante este invierno, considera llevar un registro de lo que funcionó bien y lo que no. ¿Ha funcionado aplicar ciertos cambios en su cama? ¿Hubo momentos particulares del día en que tu perro parecía más cómodo? Esta información puede ser valiosa para planificar con anticipación y coméntala con tu veterinario.
Recuerda, aunque el invierno puede ser una época difícil para los perros con artrosis, con un control efectivo y algunos ajustes, no hay razón para que tu perro no pueda seguir disfrutando de la vida durante los meses más fríos. Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia. Tu atención a sus necesidades durante estos meses desafiantes ayudará a garantizar que se mantenga lo más cómodo y móvil posible.
Si te preocupa cómo el clima invernal está afectando la artrosis de tu perro, o si notas un empeoramiento de los signos, no dudes en completar nuestra evaluación online de la artrosis en perros y contactar a tu veterinario para obtener orientación. Durante este invierno, asegúrate de que tu perro se sienta bien y sin dolor, sea cual sea el clima.
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