Artrosis canina

Nadar, pasear y moverse bien: ejercicios que ayudan (y no dañan) a los perros con artrosis

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Cuando a tu perro le diagnostican artrosis, es normal tener dudas sobre el ejercicio que debe hacer. ¿Debería seguir saliendo a pasear? ¿Es seguro que corra y juegue? La buena noticia es que realizar ejercicio adecuado es en realidad una de las mejores cosas que puede hacer un perro con artrosis.

Un pequeño perro blanco, probablemente una mezcla de Jack Russell Terrier o Rat Terrier, con marcas color canela en sus orejas erguidas, caminando con una correa por un sendero con vegetación en el fondo.

La palabra clave aquí es «adecuado»; encontrar el equilibrio correcto entre mantener esas articulaciones móviles y evitar actividades que puedan causar una presión o molestia adicional. Con el enfoque correcto, tu perro con artrosis puede seguir disfrutando de una vida activa y plena. Como parte de un plan de tratamiento multimodal, el movimiento estratégico ayuda a mantener la movilidad, desarrollar la fuerza y favorecer el bienestar general.


Por qué el ejercicio es importante para los perros con artrosis

Puede parecer contradictorio, pero el ejercicio suave que los perros con artrosis pueden tolerar es crucial para controlar su enfermedad. El movimiento ayuda a mantener la fuerza de los músculos, lo que proporciona un apoyo esencial a las articulaciones afectadas. También promueve la circulación, ayudando a llevar nutrientes a los tejidos articulares y eliminar productos de desecho que pueden contribuir a la rigidez.

La actividad regular y adecuada también ayuda a prevenir la atrofia muscular que a menudo acompaña a la artrosis. Cuando los perros evitan usar las articulaciones doloridas, los músculos de su alrededor se debilitan, generando un ciclo en el que las articulaciones se vuelven aún menos estables y más dolorosas.

Además, el ejercicio proporciona un excelente estímulo mental y ayuda a mantener la calidad de vida de tu perro. Los perros son animales activos por naturaleza, y encontrar formas para que expresen esta necesidad de manera segura es esencial para su bienestar general.

El ejercicio suave y regular no solo es seguro para los perros con artrosis; es esencial para proteger sus articulaciones y mantener los músculos fuertes y el ánimo alto.

Los mejores ejercicios para perros con artrosis

No todas las formas de ejercicio son igualmente beneficiosas para los perros que tienen artrosis. El objetivo es elegir actividades que promuevan la movilidad y la fuerza sin poner una presión excesiva en las articulaciones ya comprometidas. Como parte de un plan de tratamiento multimodal, seleccionar los tipos correctos de actividad puede marcar una diferencia significativa en el bienestar y la calidad de vida de tu perro.

Los paseos controlados con correa forman la base de cualquier buena rutina de ejercicio para la artrosis de tu perro. Estos paseos deben ser a un ritmo cómodo: piensa en un paseo tranquilo en lugar de una caminata rápida. Hacer ejercicio de forma controlada permite observar cómo responde tu perro y hacer los ajustes necesarios. Comienza con distancias más cortas y aumenta gradualmente si tu perro lo tolera bien.

La natación para perros con artrosis a menudo se considera la mejor opción de ejercicio de bajo impacto. La flotabilidad del agua soporta el peso de tu perro, aliviando la presión sobre las articulaciones dolorosas mientras permite un excelente trabajo muscular. Si no tienes acceso a aguas naturales seguras, hoy en día muchos centros ofrecen piscinas de hidroterapia diseñadas específicamente para perros. Estas sesiones supervisadas pueden ser particularmente beneficiosas ya que profesionales capacitados pueden guiar los ejercicios apropiados en el agua.

Los estiramientos suaves y los ejercicios de rango de movimiento pueden ayudar a mantener la flexibilidad. Actividades sencillas, como animar a tu perro a alcanzar premios colocados ligeramente por encima o a un lado, pueden ayudar a mantener las articulaciones móviles. Tu veterinario o un fisioterapeuta canino cualificado puede mostrarte técnicas específicas apropiadas para la enfermedad de tu perro.

Las actividades de estimulación mental no deben pasarse por alto como parte de tu rutina de ejercicios. Los comederos de rompecabezas, los juegos de olfato y las sesiones de entrenamiento suave proporcionan enriquecimiento sin estrés físico. Estas actividades pueden cansar mentalmente a tu perro, lo que a menudo es tan satisfactorio como el ejercicio físico.

Primer plano de un labrador retriever amarillo acostado boca arriba sobre una alfombra gris texturizada, mirando directamente a la cámara con la cabeza ligeramente inclinada.


Qué evitar: ejercicios que pueden empeorar la artrosis

Ciertas actividades pueden poner una presión excesiva en las articulaciones artrósicas y deberían evitarse o modificarse.

Las actividades de alto impacto como saltar, los juegos de pelota intensos o los ejercicios de agilidad pueden resentir las articulaciones dolorosas y causar más daño. Si a tu perro siempre le ha gustado jugar a atrapar objetos, prueba a usar versiones más suaves, como rodar la pelota por el suelo en lugar de lanzarla.

Correr sin control en superficies duras puede resultar problemático. Mientras que un poco de trote suave en superficies blandas podría ser aceptable para algunos perros, correr libremente sobre cemento o asfalto generalmente debería evitarse.

Los paseos largos o el senderismo prolongado podrían ser demasiado, incluso si tu perro parece entusiasta. Los perros con artrosis a menudo toleran el dolor, por lo que depende de ti establecer los límites apropiados.

La actividad intensa y repentina después de periodos de descanso puede afectar a las articulaciones rígidas. Siempre dale tiempo de calentamiento antes de cualquier sesión de ejercicio.


Cómo crear una rutina sostenible

Crear una rutina de ejercicio efectiva para tu perro con artrosis requiere paciencia y observación. La mejor rutina es aquella que puedes mantener de forma regular, ya que el ejercicio irregular puede ser contraproducente.

Comienza despacio y aumenta gradualmente. Si tu perro no ha estado haciendo ejercicio de forma regular, empieza con sesiones muy cortas y suaves y aumenta lentamente la duración e intensidad a medida que mejora su tolerancia. Por ejemplo, empieza con solo un paseo suave de cinco minutos y aumenta el tiempo progresivamente durante varias semanas.

La constancia siempre es más importante que la intensidad. Es mejor sacar a tu perro a dar un paseo corto y suave todos los días que hacer una salida más larga y extenuante a la semana. El ejercicio regular y moderado ayuda a mantener la movilidad de las articulaciones y la fuerza muscular de forma más eficaz que la actividad intensa y esporádica.

Aprende a identificar los signos de que tu perro ha tenido suficiente. Estos pueden incluir jadeo intenso (más allá de lo normal por la temperatura), quedarse atrás, sentarse con frecuencia durante los paseos o mostrarse reacio a continuar. No esperes a que la cojera sea evidente; para entonces, es probable que ya te hayas pasado de la raya.

Adapta según las circunstancias. El tiempo frío y húmedo puede significar paseos más cortos, pero quizás más estimulación mental en casa. Durante los brotes de artrosis, puede que necesites bajar el ritmo temporalmente, manteniendo a la vez algo de movimiento suave.


Cuándo descansar y cuándo moverse

Uno de los mayores desafíos para los tutores es saber identificar cuándo su perro con artrosis necesita descansar y cuándo necesita un poco de movimiento suave. Ambos son importantes para un control efectivo.

Los signos de que tu perro necesita descansar incluyen cojera evidente, hinchazón alrededor de las articulaciones, una mayor rigidez que no mejora con el movimiento suave o una reticencia general a moverse. En estos momentos, puede que sea necesario un descanso obligatorio, pero esto no significa inactividad total. El movimiento suave y voluntario por la casa generalmente está bien.

Usar calor antes del ejercicio puede ayudar a preparar las articulaciones rígidas para el movimiento. Una toalla caliente aplicada a las áreas afectadas durante unos minutos antes de salir, o simplemente permitir que tu perro se caliente gradualmente en una habitación con calefacción, puede hacer que moverse sea más cómodo.

La observación posterior al ejercicio es crucial. Después del ejercicio, tu perro debería parecer cómodo y relajado, no rígido o incómodo. Si notas un aumento de rigidez o reticencia a moverse en las horas posteriores al ejercicio, puede que necesites reducir la intensidad o la duración.


Colabora con tu veterinario para crear el plan perfecto

Cada perro con artrosis es diferente, y lo que funciona para uno puede que no funcione para otro. Tu veterinario es tu mejor aliado para crear un plan de ejercicio adecuado y adaptado a las necesidades y limitaciones específicas de tu perro.

Si tu perro ya está tomando medicación para su artrosis, mantener la dosis indicada de manera constante ayudará a que pueda hacer ejercicio cómodamente. Si tu perro no está recibiendo ningún tratamiento, pero muestra dificultades para tolerar el ejercicio, habla con tu veterinario, ya que podría darte nuevas opciones para mantenerlo activo.

Las revisiones regulares permiten a tu veterinario evaluar cómo está funcionando la rutina de ejercicios actual y hacer los ajustes necesarios. También podrá ayudarte a distinguir entre el cansancio normal posterior al ejercicio y los signos de que podrías estar exigiéndole demasiado.


Cómo hacer que el ejercicio sea agradable para ambos

Recuerda, el ejercicio debe ser agradable tanto para ti como para tu perro. Si a alguno de los dos no le gusta, hay que cambiar algo. Plantéate variar tus rutas, incorporar nuevas actividades de bajo impacto o encontrar compañeros de ejercicio para hacer la experiencia más entretenida.

Las sesiones de natación, los paseos suaves por lugares nuevos o incluso los circuitos de obstáculos en casa con cojines y mantas pueden hacerlo más entretenido, respetando siempre las limitaciones de tu perro. El objetivo no es devolver a tu perro a su nivel de actividad previo a la artrosis, sino encontrar una rutina sostenible que favorezca su movilidad, bienestar y felicidad. Con paciencia y el enfoque correcto, el ejercicio puede seguir siendo una parte positiva de la rutina diaria de tu perro con artrosis.

Si tienes dudas sobre qué ejercicio es apropiado para tu perro, o si notas algún cambio preocupante en su movimiento o nivel de comodidad, contacta a tu veterinario. Él puede ayudarte a crear un plan de ejercicio a medida que cuide la salud de sus articulaciones, manteniéndolo activo y estimulado.

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